| CIRUGÍA DEL SENO FRONTAL |
| URQUIOLA Federico Adolfo |
| Carrera Superior de Especialistas en Otorrinolaringología |
| Hospital Rivadavia, Facultad de Medicina, UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES |
| 2006 |
Objetivos
- Describir la compleja anatomía del seno frontal, tanto en su configuración externa como en su intrincado sistema de drenaje.
- Investigar la historia de la cirugía del seno frontal analizando su evolución en el transcurso del tiempo.
- Desarrollar los actuales abordajes al seno frontal, sus indicaciones y la técnica quirúrgica de cada uno.
Introducción
El seno frontal (SF) es considerada un área quirúrgica difícil
y de grandes controversias sobretodo al hablar de buenos resultados a largo
plazo y de complicaciones postoperatorias (1). Es un seno particularmente complejo
dada la necesidad de preservar el conducto nasofrontal.
Tiene especial interés la patología que involucra a este seno
y la rica historia acerca de los distintos procedimientos empleados para el
tratamiento de estas enfermedades que incluye a importantes profesores argentinos.
La cirugía frontal como tal existe hace 115 años y el concepto
de receso frontal como vía de drenaje del SF fue introducido por Killian
en 1896, de allí en adelnate se desenvolvieron distintas escuelas y pensamientos
referentes al mejor tratamiento de la patología frontal y discusiones
acerca de la vía de abordaje externa versus la intranasal (1). Actualmente
el avance de la tecnología abrió un gran portón de alternativas
quirúrgicas mínimamente invasivas para el paciente con enfermedad
en el SF.
En esta monografía se hará un desarrollo de la historia de la
cirugía frontal como también de las alternativas quirúrgicas
que se encuentran hoy día disponible haciendo hincapié en la compleja
anatomía que involucra este controvertido seno paranasal.
Historia de la cirugía del seno frontal
Vesalius describió por primera vez los senos frontales, maxilares y el
seno esfenoidal. Poco o ningún progreso ocurrieron en los miles de años
subsiguientes (1). Hasta que en 1704, Lettre desarrolló la trepanación
del SF. Sin embargo, no ocurrió ningún desarrollo en el diagnóstico
y tratamiento de la patología del SF hasta finales del siglo XIX cuando
en 1884 Ogston operó por primera vez el SF (1).
Históricamente, las primeras cirugías del SF eran muy radicales,
con remoción parcial o total de la pared anterior del seno cuya consecuencia
era una deformación cosmética importante. Luego siguió
una era de cirugía intranasal que trajo diversos fracasos con una alta
morbilidad y alta mortalidad. En 1905, Fletcher Ingals describe el uso de una
“spring-gold tube” para stent del conducto nasofrontal que quedaba
en posición por 3 a 4 meses. Su artículo fue publicado en 1917
donde describe que la paciente irrigaba su propio seno y que obtenía
tal alivio que no quizo retirarse la sonda hasta los pasados 3 años y
medio. Sin embargo, estos procedimientos intranasales no obtuvieron una preferencia
entre los otorrinolaringólogos de aquella época (1).
En 1921 se introduce el procedimiento de Lynch, sin embargo, las obstrucciones
del ducto nasofrontal llevaron a 20 al 33% de fracasos. Le siguieron modificaciones
a esta técnica como la de Sewell-Boyden y la de Neel. A finales del 1800
se describe la cirugía osteoplástica con obliteración de
grasa por sinusitis crónica. Esta técnica se ha popularizado a
partir del 1958 y hoy en día es utilizada en varios centros otorrinolaringológicos
(2).
Actualmente, los avances tecnológicos trajeron a la cirugía endoscópica
transnasal y a medida que avanzó la experiencia con este abordaje en
los distintos senos paranasales el interés en el seno frontal ganó
lugar basándose en la mejoría de permeabilidad de receso frontal.
Desarrollo embriológico
Este
desarrollo está basado en los estudios de Schaeffer y Kasper que describen
la existencia de 4 depresiones o surcos frontales sobre la pared lateral superior
del meato medio embriológico. Estos 4 surcos se diferencian en varias
celdillas etmoidales anteriores. El SF se desarrolla a partir de la evaginación
de un segundo surco frontal que crece a partir de una región etmoidal
anterior para el interior del hueso frontal. De aquí se deduce que el
SF es embriológicamente una celdilla etmoidal. Las células del
receso frontal se desarrollan a medida que las 4 depresiones invaden las paredes
de dicho receso distorcionando el drenaje del seno. La conexión nasofrontal
se vuelve tortuosa (1). Se deduce entonces que la neumatización del hueso
frontal se realiza a partir del receso frontal (Killian) (5).
Esta descripto que la primera depresión frontal generalmente se diferencia
en la primera célula de la eminencia nasal o agger nasi, la
segunda en células del seno frontal y la tercera y cuarta en celdillas
etmoidales anteriores. La bulla etmoidal se desarrolla a partir del segundo
etmoturbinado y no de las depresiones frontales.
Anatomía del seno frontal
El
SF es una estructura par que se desarrolla aproximadamente en el duodécimo
año de vida. Según Wolf, este desarrollo puede ocurrir a los 7
años de vida y no pueden reconocerse por las imágenes antes de
los 6 años (1). Puede existir un seno muy desarrollado, pobremente desarrollado
y no son infrecuentes las agenesias de uno o ambos senos (5% de la población)
(3). Es por ello que son considerados los senos más variables y serían
como las huellas digitales. Una celdilla etmoidal excesivamente neumatizada
puede reemplazar a este seno.
El seno frontal es una celdilla etmoideofrontal y tiene la forma de una pirámide
triangular de base inferior y 2 cm. de altura en promedio. Se describen 3 paredes,
una base y un vértice. La pared anterior corresponde a la región
supraorbitaria y su espesor es de 3 o 4 mm. La pared posterior se relaciona
con la meninges y el encéfalo y solo mide 1 mm. La tercera pared es la
interna. La base tiene dos partes: una externa u orbitaria y otra interna o
etmoidal (4) (fig.1)
Las dimensiones del SF son variables. Se llama senos pequeños a aquellos
cuya cavidad no tiene relación con la parte vertical del frontal y corresponde
solamente al ángulo superointerno de la cavidad orbitaria. Según
Rouvière en el 12% encontramos este caso (4). Pueden observarse distintas
variaciones anatómicas como senos supernumerarios o tabicamientos incompletos
(3).
Cuando la terminación anterior de la fosa olfatoria protruye hacia el
seno frontal, se habla de seno frontal peligroso. Draf indicó que el
área superior del septum del seno frontal se encuentra frecuentemente
desplazada de la línea media, mientras que las inferiores no. El SF neumatiza
la crista galli en un 10% (8).
El SF está irrigado por la arteria supraorbitaria y la arteria etmoidal
anterior. La inervación la provee el nervio supraorbitario que es rama
del nervio oftálmico (V1). El drenaje venoso es clínicamente importante
porque llega al seno sagital superior y al esfenoparietal por medio de los vasos
supraorbitario y oftálmico superior junto con el drenaje de las venas
diploideas (3).
La abertura del seno frontal se denomina ostium frontal interno conectado al
seno etmoidal anterior. Está claramente demostrado que el SF drena a
través de un espacio ocupado por las celdillas etmoidales anteriores
y no a través de un ducto o conducto como se creía anteriormente
y es mejor utilizar el término receso para este espacio (1) (Fig.1).
Queda conformado un reloj de arena entre el seno frontal y el receso siendo
su parte estrecha el ostium frontal y el receso se abriría hacia abajo
como si fuera un embudo. Según Kuhn, el receso frontal es un espacio
potencial, neumatizado por una o más celdillas etmoidales (células
del receso frontal) y una pequeña cantidad de edema puede obstruir este
espacio y por lo tanto obstruir el drenaje del SF (1).
Anatomía endoscópica del seno frontal
Killian fue el primero en 1896 en utilizar el término receso frontal
(1). El receso frontal es quizá la estructura más complicada del
complejo etmoidal anterior. La pared medial del receso es la parte más
anterior y superior del cornete medio. La pared lateral es mayormente la lámina
papirácea (6) (fig.2). Este receso que es por donde drena el SF está
ubicado en la porción más superior del meato medio justo detrás
de la inseción anterior del cornete medio en la pared lateral nasal.
Por debajo dicho receso se abre dentro del infundíbulo etmoidal (22).
En 1941, Van Alyea estudió el receso en 247 disecciones. Describió
varias celdillas etmoidales anteriores que neumatizaban la región y advirtió
que tenían potencial para obstruir el receso contribuyendo o incluso
causando una sinusitis frontal. Estas celdillas influencian claramente en el
drenaje del SF y la remoción inadecuada puede llevar al fracaso quirúrgico
(fig.3 y 4). Al referirnos acerca de celdillas etmoidales anteriores significa
que involucra a la celdilla de agger nasi, celdillas frontales, celdillas
etmoidales supraorbitarias, celdillas septales del seno interfrontal, celdillas
suprabulares y celdillas infundibulares. Las tres primeras son las más
importantes y responsables de los problemas del receso frontal (1).
Agger significa en latín cresta o montículo, ubicado en este caso
en la pared lateral, encima y ligeramente anterior al origen del cornete medio.
Esta área puede neumatizarse. Bolger, en una revisión de más
de 200 imágenes de TC constató la presencia en el 98,5% de los
pacientes. Es la célula más anterior y más constante del
receso frontal (1).
Wormald propone que el agger nasi es la llave para comprender la compleja área
que resulta ser el receso frontal. Concluye que la anatomía y las variaciones
anatómicas comunes que ocurren en este receso son pobremente comprendidas
por los cirujanos rinosinusales. Aclara que los cortes finos de TC coronales
y parasagitales (Fig.5) ayudan a la identificación de cada celdilla individual
y permiten al cirujano formular un plan quirúrgico preciso y claro (7).
Las paredes medial y posterior son las dos únicas independientes y no
forman parte del cráneo pudiendo ser removidas.
Las células frontales se dividen en 4 variantes siempre en conjunto con
la célula de la eminencia nasal (Tabla I). Células frontales tipo
I consiste en una célula única en el receso frontal encima de
la célula de la eminencia nasal, tipo II: una serie de de dos o más
celdillas frontales encima de la eminencia nasal, tipo III: una celdilla maciza
que se extiende del meato medio para dentro del seno frontal y tipo IV: celdilla
aislada dentro del seno frontal. Las celdillas frontales nacen un poco más
posterior que la eminencia nasal. Las celdillas tipo IV puede cerrar totalmente
el ostium frontal y da el aspecto de una bola de aire dentro de un seno opaco
(Fig.6).
La celdilla etmoidal supraorbitaria se desarrolla posterior a la eminencia nasal,
la celdilla frontal y el seno frontal. Generalmente se localiza en la bulla
etmoidal. Esta celdilla se extiende sobre la órbita y una dos o más
de estas celdillas pueden existir en el receso frontal. Debe existir la sospecha
de la presencia de esta celdilla cuando en la TC se observa la neumatización
del SF fuera y encima de la órbita. Un seno frontal tabicado es también
una característica de una celdilla etmoidal supraorbitaria con neumatización
extensa.
También se describen una celdilla septal del seno interfrontal que ocurre
en el septo entre los dos senos frontales. puede irse al techo e incluso comunicarse
con una neumatizada apófisis crista galli. El ostium puede hallarse medial
y anterior al ostium frontal o algunas veces puede abrirse dentro del SF (1).
La celdilla suprabullar ocurre en la lamela de la bulla etmoidal, encima de
esta bulla y cierra el receso por detrás. Encontrarla y removerla endoscópicamente
es muy dificultoso. Celdilla de la bulla frontal no es muy conocida. Su origen
y localización son variables y por lo tanto no se cree que exista como
tal sino que sería un SF poco desarrollado.
Existen 3 configuraciones básicas de la apófisis unciforme (Fig.7).
Puede extenderse directamente en dirección superior e insertarse en la
base de cráneo. La segunda confiruración consiste en la curvación
medial e inserción en el cornete medio. Por último, puede insertarse
en la lámina papirácea produciendo el llamado receso terminalis
(5). El receso terminalis se forma cuando el proceso unciforme se inserta
en la pared medial de la órbita, haciendo que el infundíbulo etmoidal
termine en un saco ciego. El SF drena medialmente a la unciforme directamente
dentro del meato medio y no en el infundíbulo etmoidal como lo hace habitualmente
(1).
En la figura 8 puede observarse un diagrama que grafica las diferentes formas
en las que el agger nasi, la apófisis unciforme y la bulla etmoidal
estrechan el receso frontal.
Fisiología
Messerklinger describió los patrones de limpieza mucociliar de los senos
paranasales y abrió un camino para la comprensión de la fisiología
de este particular seno. El patrón mucociliar se eleva para el septo
del seno interfrontal, en sentido lateral, a través del techo del seno
y luego a su pared lateral y luego medial hasta su drenaje a través del
ostium (Fig.9). También está descripto que una parte del moco
que se dirige hacia abajo da la vuelta y vuelve al seno frontal cerrando de
esta manera el circuito. Solamente una porción del moco sale en un pasaje
en cuanto que el resto recircula. Es factible que cuando el moco se encuentra
en el receso frontal pueda capturar material extraño como bacterias u
hongos que pueden ser llevados dentro del seno (1).
El receso frontal puede ser influenciado y estrechado por diversos factores
anatómicos como ser el proceso uncinado, células agger nasi, bulla
etmoidal u otras celdillas etmoidales. Muchas veces existen combinaciones de
estos factores en aquellos pacientes que sufren sinusitis aguda o crónica.
Estas estructuras estrechan la parte inferior del “reloj de arena”
descripto anteriormente y al empujar el receso desde detrás dan la falsa
idea de “conducto nasofrontal” como se lo denominaba anteriormente
(5).
Es por ello que diversos autores consideran a la restauración de la función
del receso frontal como el principal objetivo en el tratamiento de la patología
inflamatoria frontal (1).
Evolución histórica de los abordajes al seno frontal
En 1954 MacBeth estableción que el tratamiento de la sinusitis frontal
crónica es uno de los temas más insatisfactorios para la rinología.
Hoy día este concepto continua vigente (12).
En 1870 fue publicado el primer reporte de un procedimiento en el seno frontal
realizado por Wells quien curó a un paciente de un piocele frontal por
medio de un drenaje externo e intranasal. Veinte años después,
Schaeffer basado en disecciones anatómicas que vinculaban al drenaje
del seno frontal con el infundíbulo en el meato medio anterior concluyó
que un abordaje intranasal era posible para drenar los procesos supurativos
crónicos sin un mayor riesgo que los abordajes externos. Se establece
entonces el concepto que una adecuada función del conducto nasofrontal
es indispensable para mantener ventilado y funcionante al seno frontal. Entre
1900 y 1910 diversos autores como Ingalls, Halle y Good avocaron los procedimientos
intranasales para desobstruir el conducto nasofrontal. Sin embargo, estos reportes
cayeron en popularidad debido a que se publicaron artículos que nombraban
la morbilidad significativa e incluso mortalidad dada por la punción
inadvertida de la cavidad craneal (12).
En 1884 Ogston publicó una detallada técnica para el abordaje
externo al SF. Utilizó una incisión vertical en la línea
media de la frente, levantó un colgajo subperiosteal y expuso la tabla
anterior. Trepanó el seno del tamaño de una “six-penny piece”
y se evacuó el material purulento. Luego dilató el conducto nasofrontal
y colocó un tubo de drenaje entre el SF y la cavidad nasal. También
reportó que cureteó la mucosa en la región del conducto
nasofrontal. En 1896 Luc reporta una técnica similar en la literatura
francesa (12).
Esta técnica de Ogston-Luc tuvo una alta tasa de fracaso atribuible al
cierre de la comunicación frontonasal.
En 1895 Kuhnt, describión otro procedimiento externo en el cual extraía
la totalidad de la tabla anterior, suprimió la mucosa de la porción
superior del conducto nasofrontal y colocó un stent a través del
conducto para mantener el drenaje temporariamente. La obliteración del
seno se realizó con la piel anterior contra la tabla posterior.
Coakley resumió los abordajes vigentes en la época para el tratamiento
de la supuración frontal de la siguiente manera. Primero realizar una
vasoconstricción intranasal con cocaína. La porción anterior
del cornete medio se extrae para dejar descubierto el conducto frontal seguida
de la irrigación así como la dilatación del mismo para
promover el drenaje. Cuando este abordaje fallaba en controlar la infección
era necesario un abordaje externo (12).
Lack reportó que con estas intervenciones vía externa el éxito
era ocasional y los pacientes desarrollaban una desfiguración cosmética
significativa. Logan-Turner informaron que la operación de Ogston-Luc
fracasaba en más del 50% de los casos. Riedel-Schenke introdujeron el
primer procedimiento obliterativo radical completo en 1898. Se resecó
el hueso de la tabla anterior y del piso, la mucosa del piso se resecó
en su totalidad. la piel de la frente se colapsó contra la tabla posterior.
Sin embargo, las tasas de curación con este procedimiento no justificaban
la muy importante deformidad cosmética que resultaba (1,12,19).
En 1903 Killian introdujo un variación de la técnica de Riedel
donde preservaba el anillo supraorbitario y eliminaba un cierto grado de deformidad
estética. Mediante este abordaje se realizaba la exenteración
del laberinto etmoidal. También se creaba un flap mucoso de la nariz
que se rotaba hasta el conducto nasofrontal. Luego se colocaba un stent del
seno a la cavidad nasal y también hacia la porción lateral de
la incisión cutánea brindando drenaje externo (12).
Desafortunadamente la técnica de Killian tenía algunos inconvenientes:
la obliteración de las porciones distales del SF a menudo eran incompletas
, necrosis del anillo supraorbitario que llevaron a deformidades estéticas
y varios casos se cerraba durante el postoperatorio el conducto nasofrontal.
En 1903 Hajek introdujo los primeros conceptos de una operación osteoplástica
del SF. La deformidad cosmética podría ser eliminada creando un
colgajo óseo de la pared anterior que se reponía en la misma posición
luego de la inspección y la remoción de la mucosa enferma. El
drenaje intranasal se facilitaba removiendo las celdillas etmoidales anteriores
e insertando un tubo a traves de la cavidad quirúrgica y la nariz. La
función del conducto nsaofrontal era necesaria para asegurar el éxito
quirúrgico (12). Infección recurrente atribuible a la obstrucción
secunadria del conducto nasofrontal era una secuela común luego de la
extracción del tubo de drenaje 6 a 12 semanas luego del postoperatorio.
Desde 1915 a 1917 Lothrop introdujo un procedimiento donde creaba un comunicación
nasofrontal amplia basado en que el cierre del conducto estaba dado por la estrechez
del mismo. Lothrop creía que si se establecía el libre drenaje
todos los síntomas subjetivos resolverían. Resecaba el complejo
etmoidal anterior junto con el piso del seno frontal anterior, el septo interfrontal
y la porción superior del septo nasal. Técnicamente dificultosa
y dado que seguían ocurriendo las estenosis del conducto nasofrontal
esta técnica no solía utilizarse (12).
En 1921 Lynch publica una serie de 15 casos con un seguimiento de 30 meses.
Lynch realizaba la exenteración del laberinto etmoidal mediante una incisión
periorbitaria medial, sugiriendo la remoción completa de la lámina
papirácea y el proceso frontal de la maxila. También removía
el piso del SF para acceder a curetear la mucosa del seno, colocaba un tubo
de drenaje por 5 días y la comunicación nasofrontal era dilatada
por 10 días durante el postoperatorio.
Más adelante surgieron reportes donde se hablaba de las infecciones recurrentes
debidas aparentemente por el cierre del conducto nasofrontal (CNF). El tejido
de granulación orbitario de la etmidectomía externa se adhería
a la traumatizada mucosa del CNF creando tejido cicatrizal y estenosando el
conducto (12).
Mientras ocurría esto informes esporádicos surgían utilizando
una vía intranasal para drenar el seno. Mosher describió un abordaje
en el que cureteaba el etmoides anterior y el agger nasi para abrir el CNF y
proveer de drebaje al seno. En 1927 Lillie y Anderson sugirieron una operación
en dos tiempos donde inicialmente se agrandaba el CNF mediante la resección
del agger nasi y cureteando el ostium para ensanchar la comunicación.
Si los síntomas persistían se realizaba una técnica de
Killian o Lynch.
En 1935 Good publicó resultados de más de 300 procedimientos intranasales
que incluían el raspado del labio anterior óseo del ostium frontal.
Sugería que con esta técnica por lo menos aliviaba los síntomas
de sus pacientes (12). En 1940 Williams y Mousel recomendaron el abordaje intranasal
para la enfermedad frontoetmoidal si la anatomía permitía que
esta técnica fuera segura. Además informaron que las técnicas
intranasales requerían de mayor habilidad manual y eran técnicamente
más delicadas, además de resultar más peligrosas que las
técnicas externas (12).
En 1942 Goodale resumió las fallas en la técnica de Lynch. Al
menos 30 pacientes de 106 operados requirieron una cirugía adicional.
El principal fracaso era debido a la estenosis del CNF por tejido de cicatrización.
Debido a que la mayoría de los fracasos de la técnica no obliterativa
era el cierre secundario del CNF una gran variedad de métodos surgieron
para lograr un CNF permeable. Incluyó el uso de tubos , stents, injertos
y colgajos. Los tubos eran de diversos materiales como goma, acrílico,
oro y dacron12.
Debido a que continuaron los informes relatando una tasa de fracaso del 30%
con la frontoetmoidectomía de Lynch sumado a la visión dificultosa
de las porciones distales de los grandes senos, la escuela osteoplástica
fue ganando terreno. Esta técnica provee de una excelente visión
dentro del seno. Este abordaje era ideal para el tratamiento de osteomas, celdillas
frontoetmoidales obstruída, mucopioceles y enfermedad inflamatoria crónica
irreversible. Incluso un problema localizado podía manejarse mediante
una remoción parcial de la mucosa sin llegar a la obliteración
del SF. Esta técnica provee de una visualización directa de uno
o amnos senos y cuando se combina con la obliteración elimina la necesidad
de dejar permeable el CNF (12).
La técnica osteoplástica fue practicada inicialmente por Brieger
y Schornborn en 1894. En Latinoamérica la cirugía osteoplástica
del SF fue popularizada y modificada por Bergara y Tato en 1953 (13). En Estados
Unidos sus seguidores fueron Goodale y Montgomery en 1958. A pesar de la excelente
visualización que provee esta técnica se asocia con una alta morbilidad
y deformidad cosmética. Hardy y Montgomery informaron acerca de una incidencia
del 19% de fístulas de líquido cefalorraquídeo, y de 208
pacientes 35% se quejaron de parestesia o anestesia frontal persistente y 20
requirieron cirugía de revisión. Cefaleas en 6% aún sin
evidencia de enfermedad sinusal (12).
El desarrollo de los endoscopios cambió dramaticamente el manejo de la
enfermedad sinusal. En 1879 Nitze inventó el citoscopio que en 1901 Hirschman
introdujo dentro del seno maxilar. En esta época la visualización
del seno servía solo como un instrumento de diagnóstico. En 1922
Spielberg publica un informe describiendo un antroscopio para poder examinar
dentro del seno maxilar a través del meato inferior. En 1925 Maltz propone
el término “sinoscopy” y Wolf en Berlín construye
un improvisado instrumento óptico. Luego hubo poco desarrollo en estas
ópticas hasta la llegada de las fibras ópticas. Le siguieron el
desarrollo de ópticas anguladas de 30 y 70 grados incrementando de esta
manera la visualización de las estructuras nasales y paranasales. En
1970 las técnicas endoscópicas se desparramaron por toda Europa.
Messerklinger obtuvo fotos con gran detalle de la intrincada pared lateronasal
que fueron combinadas con datos de la TC (12).
Abordajes externos al seno frontal
Introducción
Nuevas técnicas fueron evolucionando de la mano de una revolucionaria
tecnología que apunta a la cirugía mínimanente invasiva
como es la cirugía endoscópica nasal. Los procedimientos que se
realizan actualmente mediante los endoscopios varían drásticamente
a los que pudieran realizarse en 1985 debido al refinamiento de los tornos,
debridadores, pinzas y a la reciente cirugía guiada por imágenes.
Cirugías como la obliteración del seno frontal, trepanación
del SF y la fontoetmoidectomía externa están extensamente desarrolladas
en la literatura con sus indicaciones, éxitos y tasas de complicaciones
bien documentadas (10).
Es por ello que a continuación se desarrollará las actuales indicaciones
de estas técnicas discutiendo su utilidad de manera individual en comparación
con la técnica endoscópica.
Trepanación al seno frontal
Indicaciones
Es la cirugía por vía externa que probablemente presenta más
utilidad en la era de los endoscopios (10). Son candidatos pacientes que presentan
una sinusitis frontal aguda o una exacerbación aguda de una sinusitis
crónica que no responde al tratamiento médico local y sistémico.
Cuando existe la formación de un absceso subperióstico u osteomielitis
referido como tumor de Pott (10). Cuando el paciente persiste con dolor persistente
e inflamación del párpado superior después de 48hs de tratamiento,
si hay progresión de la enfermedad o si existe una complicación
orbitaria o intracraneana debe considerarse una trepanación (9). En otros
casos puede realizarse una trepanación cuando se requiera un cultivo
o una biopsia de una enfemedad del seno frontal.
Sin embargo, otros autores como Messerklinger, Stammberger y Wolf prefieren
para estos casos un abordaje endoscópico al receso frontal aunque se
requiere de experiencia para realizar dicho procedimiento (1). El abordaje endoscópico
en el transcurso de una sinusitis frontal aguda resulta en intenso sangrado
y mala visibilidad por una mucosa edematosa e inflamada. Las ventajas son que
resulta en una menor morbilidad y soluciona el problema obstructivo en el mismo
procedimiento. Actualmente cada vez más rinólogos van haciéndose
adeptos a este procedimiento (1). Las desventajas son que puede requerirse de
una cirugía guiada por imágenes (no disponible en todos los centros),
mayor tiempo operatorio (la trepanación puede realizarse en 30 minutos)
y la posibilidad de crear una sinequia por fibrosis del receso con posibilidad
de revisión quirúrgica (10). La trepanación no deja una
cicatriz de gran importancia estética.
Otra indicación de la trepanación es la identificación
del SF en cirugía endoscópica de revisión (sinusitis crónica).
Puede instilarse solución salina o instalar un pequeño cateter
para identificar el tracto de drenaje del seno (10,11) (fig.10).
Técnica
Siempre debe realizarse habiendo obtenido previamente una imagen de los SF.
Paciente en decúbito dorsal se traza una línea vertical mediana
y una línea horizaontal que pasa por ambos agujeros supraorbitarios,
luego la bisectriz en ángulo recto formado por las dos líneas
precedentes en el lado del seno a trepanar (fig.11). El lugar de punción
preconizado por Lermoyne está a 1cm del pie de la bisectriz (14).
Debe hacerse la incisión por encima del ligamento angular interno evitando
lesionar el ojo. La trepanación se hace en el piso o cerca del mismo.
No debe irrigarse si existe una dehiscencia del techo ya que puede ser causa
de ceguera (11).
La trepanación puede realizarse con anestesia local o general. Infiltración
con lidocaína con epinefrina. Incisión de 2cm de longitud curva
por debajo del sector medial de la ceja (9) (fig. 12). Debe llegarse hasta el
periostio exponiendo el hueso. Con una espátula o perióstomo se
descubre el hueso justo por debajo de la eminencia del SF. Puede controlarse
el punto de entrada mediante las radiografías. Mediante una fresa chica
o con cureta se ingresa al seno (fig.13). Si existe material purulento recordar
enviar para cultivo. Irrigar el seno con solución salina de manera suave.
Evitar en lo posible sondear el ostium frontal porque puede dar lugar a estenosis.
Puede introducirse a través de la trepanación un endoscopio para
visualizar el seno, especialmente la pared posterior que debe estar intacta
(11).
Si la intervención es debida a una sinusitis aguda puede dejarse dos
tubos de plástico para drenaje y para instilaciones durante el postoperatorio(fig.14).
Se debe advertir al paciente sobre la posible anestesia de la región
del nervio supratroclear que es común y suele desaparecer con el tiempo.
Se debe evitar el traumatismo sobre el nervio supraorbitario (9).
Frontoetmoidectomía externa (Lynch)
Indicaciones
Es una técnica que hoy día tiene escasa utilización (10).
Puede utilizarse para el tratamiento de la sinusitis crónica (escasas
ocasiones), remoción de osteomas y mucoceles, biopsia y excisión
de tumores de la región (9). Para algunos autores es menos invasiva que
la cirugía osteoplástica y permite el tratamiento del etmoides
simultáneamente. Sin embargo, presenta tasas de fracaso que van del 20
al 30% (9). Por otro lado, dado que esta técnica consiste en una etmoidectomía
más una resección del piso del SF acarrea la tendencia a formar
cicatrices en el áerea del CNF. Es por ello que autores como Murr (10)
prefieren utilizar esta técnica cuando no hay disponibilidad de instrumentos
endoscópicos adecuados o cuando el cirujano no está seguro del
abordaje transnasal endoscópico. Puede utilizarse esta técnica
para procesos oncológicos. También puede considerarse esta técnica
en aquellos casos donde exista una importante estenosis del receso frontal debido
a reiteradas cirugías endoscópicas. Otras indicaciones para Loré
(11) son fístula externa, complicaciones orbitarias menores, poliposis
severas y papilomatosis invertida. Si no hubiera afección etmoidal puede
considerarse a la cirugía osteoplástica como primera opción
de abordaje externo. Las consideraciones sobresalientes según Lore para
esta tecnica son (11): una hemostasia meticulosa, evitar lesionar el ojo y estructuras
asociadas (ligamento palpebral interno, saco y conducto lacrimal), cuidado de
perforar lámina cribosa, preservar tanta mucosa como sea posible, las
dehiscencias óseas pueden acarrear la entrada a la fosa craneana anterior.
Se debe eliminar todo el piso del SF y establecer una nueva y amplia comunicación
nasofrontal que es uno de los objetivos principales de la operación.
Debe eliminarse toda desviación alta del septo nasal con cuidado de no
lesionar la lámina cribosa.
Técnica
Anestesia general. Infiltración de lidocaína con epinefrina. Incisión
curvilínea de 2,5 a 3,5 cm de largo a 1cm por debajo del nivel del ligamento
palpebral interno (fig.15). Se realiza una tarsorrafia temporaria para protección
del globo ocular. Se expone los músculos orbicular de los párpados
y porción superior del elevador propio del labio superior y también
los vasos palpebrales superiores (ramas de los vasos angulares) que se ligan
o electrocoagulan. Se expone y preserva el ligamento palpebral interno (9,11).
Se incide el periostio, se levanta y retrae lateralmente, liberando cuidadosamente
la porción superior del saco lacrimal. Se expone toda la lámina
papirácea y el piso del seno frontal. Se debe evitar el desgarro del
periostio y de la fascia periorbitaria (especialmente en la sutura frontoetmoidal
donde está bien adherida) para evitar la herniación de la grasa
orbitaria. Se colocan separadores. Se ligan las arterias etmoidales anterior
y posterior (fig.16) (11).
En un punto ubicado justo por detrás de la fosa lacrimal se penetra la
pared orbitaria interna con un perforador aguda. Mediante pinza Kerrison y cureta
se elimina el hueso situado posteriormente (fig.17 línea punteada), incluyendo
el borde posterior del proceso nasal del maxilar superior (preservar mucosa
nasal) y desde allí, el unguis y la lámina papirácea. Se
eliminan las celdillas etmoidales anteriores. Se elimina de esta manera el hueso
superointerno de la órbita penetrando al seno frontal y retirando todo
el piso de este seno. Algunos autores en este punto advierten de la resección
total de la mucosa que sería beneficioso evitando recidivas de sinusitis
frontales o poliposis severas (11), para otros es indispensable preservar cuanta
mucosa se pueda sobre toda la altura del CNF para evitar de esta manera la estenosis
del mismo que conlleva al fracaso quirúrgico (9).
Se elimina todo lo que se pueda del cornete medio para permitir una comunicación
adecuada con la cavidad nasal. Puede requerirse asimismo la eliminación
de las celdillas etmoidales posteriores que se realiz ameidante pinzas gubias.
Si se extrajo toda la mucosa del SF puede utilizarse un colgajo mucoperióstico
nasal para revestir la nueva comunicación nasofrontal. Se aplica un tubo
intranasal de silastic que vaya hasta el seno y se deja entre 1 y 3 meses (fig.18)
(11). Este tubo se sutura al piso de la cavidad nasal para impedir que se salga.
Las complicaciones descriptas para esta intervención son: hemorragia,
lesiones orbitarias, estenosis del CNF y perforación de la lámina
cribosa del etmoides o de la pared interna del SF, hacia la duramadre (11).
Abordaje Osteoplástico al seno frontal con o sin obliteración
Es un procedimiento que permite una visualización directa y binocular
con alta tasa de éxito. Cuando se procede a obliterar el seno debe comprenderse
que se elimina la función del mismo, lo inabilita (10,19). Muchas escuelas
utilizan este abordajes teniendo un extenso seguimiento de los pacientes y lo
recomiendan (16).
En algunos centros se compara este procedimiento con la técnica de Lothrop
endoscópica. Esto lleva a controversias debido a que continua siendo
un procedimiento poco utilizado y no está claro si realmente es una técnica
funcional debido a que no parece preservar la función ciliar fisiológica
(10).
Otra ventaja de esta técnica es que permite un abordaje directo a la
tabla posterior y la duramadre. Entre las desventajas se encuentran que presenta
una cierta morbilidad con no muy buena aceptación por parte del paciente
hoy día. Potencial riesgo de infección de la herida y del sitio
donante (extracción de grasa). La supuración del injerto de grasa
es infrecuente. Un inadecuado cierre del periostio puede llevar a una depresión
forntal (19).
Las recurrencias ocurren en un bajo porcentaje de casos y generalmente está
asociada a una remoción incompleta de la mucosa. Es por ello que es esencial
el fresado de la tabla interna erradicando todo vestigio de mucosa. Otra causa
de fracaso es la inadecuada oclusión del CNF que puede hacerse con músculo,
facia o hidroxiapatita. Por otro lado si persiste la patología en el
receso frontal esta técnica fracasará es por ello que en algunos
casos puede requerirse un abordaje combinado (1,19).
La extensa neumatización del SF también puede ser un problema
para la adecuada obliteración. Además la neumatización
de las celdillas supraorbitarias puede interferir con una buena visualización
del seno (19).
Indicaciones
Rinosinusitis crónica y poliposis nasal que ha sido refractaria al tratamiento
endoscópico (aún habiendo realizado una apertura amplia tipo II
o III de Draf) y cuando el receso frontal se encuentra cicatrizado, osteítico
o ambos (9,18). Puede utilizarse como primera opción el los casos de
anatomía muy desfavorable como un RF muy estrecho o celdas frontales
tipo IV. En los casos de complicaciones orbitarias o intracraneales debido a
sinusitis frontal puede utilizarse esta vía (9). Es el procedimiento
de elección para los osteomas sintomáticos (17) y para las disquinecias
ciliares primarias y fibrosis quística. También es de elección
para el tratamiento de las fracturas frontales ya sea de la tabla anterior o
la posterior. Puede también tratarse mediante este abordaje tumores como
el papiloma invertido donde se recomienda no obliterar el seno para poder realizar
un correcto seguimiento pot imágenes o seudo tumores como la displasia
fibrosa (9,10,18).
Las consideraciones que realiza Loré son:(11)
Una evaluación oftalmológica preoperatoria. Se debe usar un patrón
radiográfico del seno frontal utilizando técnica de Caldwell.
Es conveniente realizar una incisión cosmética por arriba o debajo
de la ceja, también puede utilizarse una incisión coronal bajo
la línea de los cabellos. Si la mucosa se encuentra enferma debe eliminarse
de manera completa y meticulosa con una fresa, el CNF debe obliterarse. En estos
casos la cavidad tendería a llenarse mediante osteoneogénesis
y la formación de tejido cicatrizal. Es por ello que Bergara y Tato promueven
la obliteración del seno utilizando grasa la cual se mantendría
viable a lo largo del tiempo (13,18,19). Por el contrario, si la mucosa presenta
aspecto normal como ocurre por ejemplo en un osteoma debe preservarse meticulosamente
(17).
No deben afeitarse las cejas ya que podrían no regenerarse. Es opcional
realizar una tarsorrafia durante el procedimiento. Si existe infección
recordar tomar una muestra y enviar para cultivo y antibiograma.
Contraindicaciones
- Erosión de la tabla posterior.
- Erosión del techo orbitario.
- Celdillas etmoidales supraorbitarias hiperneumatizadas.
- Sinusitis fúngica alérgica (controvertido).
- Papiloma invertido (no para todos los autores (19)) o tumor maligno (recidivas).
Técnica
Se realiza una incisión por arriba (ligeramente curva) o por debajo de
las cejas. En algunos casos puede requerirse una incisión bicoronal para
acceder a ambos senos frontales (para algunos autores14 vía bicoronal
de Unterberger). Con menos frecuencia puede usarse una incisión superciliar
baja bilateral en “ala de mariposa” en pacientes calvos o con riesgo
de calvicie (Fig.19). Independiente del tipo de incisión utilizada los
autores aconsejan la infiltración con lidocaína con epinefrina.
Se forma un colgajo de piel con base superior de todas las capas del tejido
hasta el periostio. Debe tenese cuidado de preservar los nervios supraorbitario
y supratroclear. Se deja el periostio adherido al hueso. Se coloca el recorte
de la radiografía del seno a operar, tratar que el recorte sea un poco
más pequeño y con una radiografía tipo Caldwell tomada
a 6 pies de distancia Se coloca sobre el seno y se hace una imcisión
a través del periostio en los bordes superior, lateral e interno (fig.20).
El borde inferior quedará intacto y será la “bisagra”
para la ventana ósea anterior además de ser la fuente de irrigación
sanguínea del colgajo osteoperióstico (fig.21).
Mediante una sierra sagital plana Stryker, se hace un corte y se bisela ligeramente
hacia abajo y adentro protegiendo de esta forma los bordes del seno, evitando
penetrar a la fosa craneana anterior y además sostiene el colgajo óseo
al reponerlo (fig.22). Si no se tiene sierra puede utilizarse una fresa pequeña
comedora pero es escencial la dirección de la misma que debe ser siempre
dirigida al centro del SF.
Mediante un osteótomo a lo largo de las líneas de corte, se levanta
y fractura el colgajo osteoperióstico que queda adherido a su borde inferior
(fig.23)
El colgajo osteoperióstico se retrae hacia abajo exponiendo el SF. Se
extrae la patología. En el caso que la mucosa se encuentre enferma se
procede a su eliminación de manera meticulosa e incluyendo el CNF donde
se invierte la mucosa hacia la fosa nasal. Se nivelan los espolones óseos
utilizando una fresa pulidora destruyendo todo tipo de repliegue mucoso especialmente
las inavginaciones dadas por las venas de Breschet. Se oblitera el CNF con músculo,
facia o hueso.
El SF se rellena con grasa abdominal en su totalidad (extraída preferentemente
del cuadrante inferior izquierdo para que no se confunda con una cicatriz de
apendicectomía). Para brindar mejor irrigación a este injerto
puede fresarse la cortical interna de todo el seno (fig.24). El colgajo osteoperióstico
se repone y se sutura con hilo reabsorbible 4-0 de manera cautelosa ya que un
cierre defectuoso lleva a deformaciones estéticas ulteriores (fig.25).
La piel se cierra en dos planos. Se deja drenaje cutáneo solo si existe
infección activa.
En ciertas ocaciones puede abordarse el seno contralateral mediante esta exposición
y eliminando el tabique intersinusal. En otros casos podrá utilizarse
otros tipos de incisión descriptos al comienzo aunque la vía bicoronal
puede asociarse a mayor pérdida sanguínea y la disección
es más dificultosa
La complicaciones intraoperatorias se detallan en la Tabla II de acuerdo a un
trabajo reciente realizado en 82 abordajes osteoplásticos de Weber y
Draf (19).
Complicaciones
postoperatorias:
Del seno frontal obliterado
- Traumatismo a la duramadre o al cerebro.
- Infeciones/osteomielitis.
- mucoceles.
- dolor crónico (nervio supraorbitario
y supratroclear).
- Parestesia/Hipoestesia.
- Defectos óseos.
Del sitio
donante
- Seroma
- Hematoma
- Celulitis o absceso
La
TC no logra distinguir durante el postoperatorio entre fibrosis y sinusitis.
Según el trabajo de Weber y Draf (18) los pacientes que presentan síntomas
postoperatorios tardíos no tienen rasgos distintivos en la RMN al compararlo
con los pacientes asintomáticos. Por otro lado, en dicho estudio concluyeron
que los resultados clínicos parecen ser independientes de la viabilidad
del injerto de grasa. Recomiendan esta técnica quirúrgica (en
los casos que tienen indicación) reportando una tasa de éxito
de 90% de éxito. Como complicaiones informaron acerca de un 9,8% de mucoceles
y en estos casos la RMN es el método de elección.
El estudio a largo plazo de los senos obliterados con RMN revelan que la cantidad
de grasa que sobrevive decrece con el tiempo, con la mayoría de los pacientes
presentando menos de 20% de grasa remanente (la vida media es de 15,4meses)(18,35).
Abordaje Endoscópico al Seno Frontal
A medida que los cirujanos rinosinusales fueron ganando experiencia en cirugía
endoscópica la idea de abordar al SF por esta vía y a través
del receso frontal se hizo posible. Las ventajas son que se evita una cicatriz
externa, se preserva el soporte de la pared lateral y se trata la patología
etmoidal. Las desventajas son que es técnicamente difícil y existe
el riesgo iatrogénico de estenosis del ostium frontal. Se debe estar
seguro en las indicaciones precisas de la patología del SF y en muchos
casos basta con la apertura del etmoides anterior y del agger nasi liberando
de esta manera el drenaje del seno (19).
El éxito de la cirugía endoscópica frontal depende y requiere
del conocimiento de la compleja anatomía local y de las variantes más
comunes, análisis cuidadoso de la TC y una presisa disección de
la anatomía del rededor. Los autores recomiendan observar con detenimiento
las imágenes y principalmente el proceso uncinado y el agger nasi. Si
el proceso uncinado se inserta en la pared lateral de la órbita (fig.7
A), lo que ocurre en 85% de los cadáveres, el receso frontal estará
medial a la inserción de la unciforme. Si la unciforme se inserta en
la fóvea o medial al cornete medio el receso estará lateral a
la unciforme (fig.7 B y C). Muchas veces cuando está opacificado el seno
es difícil de identificar la anatomía precisa de la unciforme
(9).
Actualmente, se describen distintos abordajes y combinación de abordajes
para tratar la patología frontal. Varios autores preconizan el tratamiento
de una manera gradual, escalonada, donde la disección del receso frontal
sería la primera opción a considerar (Tabla IV) (1,22). Tenerse
en cuenta que la cirugía se basa en el dicho: “Do as little as
possible, but as much as necessary” que significa realiza lo menos posible
pero todo lo que sea necesario. Es por ello que la enfermedad leve requiere
mínima cirugía y la enfermedad severa requerirá cirugía
avanzada. Si el SF se encuantra libre en la TC y el paciente no sufre de cefalea
frontal no es necesaria la exploración del receso frontal y mucho menos
del SF.
fig26
Disección del receso frontal
En pacientes que presentan algún tipo de dolor o presión frontal y que también tienen un engrosamiento mucoso del SF en la TC el receso frontal debe explorarse. Un elemento clave es muchas veces la resección de una celdilla de agger nasi prominente. Puede también constatarse la permeabilidad del ostium a través de un aspirador curvo cuando exista un engrosamiento mucoso o simplemente visualizarlo con un endoscopio angulado para asegurarse de su permeablidad (22). La transiluminación endoscópica del SF intraoperatoria y postoperatoria es una manera simple y certera para ayudar a verificar la permeabilidad del seno (41).
Técnica
Se procede a realizar una etmoidectomía. Se reseca la parte superior
de la unciforme. Apertura de celdilla agger nasi prominente con comedora de
dirección para arriba (Hajek forceps, fig.26). El instrumento se coloca
beneath la inserción anterior del cornete medio. Se extrae hueso de la
parte superior y lateral para ensanchar la hendidura entre el cornete medio
y la pared lateral dando de esta manera una visión directa del receso
frontal. La remoción en este sitio se mantiene por delante de la cavidad
craneal anterior. Por medio de curetas pueden extraerse remanentes de la celdilla
etmoidal anterior de dirección posterior a anterior (fig.27). Luego puede
introducirse una pinza tipo Blakesley dentro del receso para extraer fragmentos
o mucosa enferma, se extrae solo tejido que sale facilmente. En este punto si
el ostium todavía no ha sido visualizado puede pasarse de manera delicada
un aspirador curvo o un explorador de ostium frontal de 1mm dentro del SF. El
ostium está ubicado en una posición anterior y medial al receso
frontal. Tener cuidado ya que puede haber celdillas supraorbitarias localizadas
en un posición posterior y lateral al receso (22).
Stammberger (5) plantea lo que él denomina “Uncapping de Egg”
para la apertura del receso. Si la unciforme, la bulla y las celdillas de agger
nasi fueron resecadas y el ostium frontal no puede verse (para este autor es
muy probable que esto ocurra) es porque queda una delgada cáscara ósea
curvada remanente, que estaría en contacto con la base de cráneo
o la lamella lateral del cornete medio. Esta delgada capa ósea bloquea
el acceso al SF. Debe identificarse y removerse cautelosamente. Según
este autor de esta manera raramente tendrá que realizarse una sinusotomía
frontal drilando el nasal beak. Mediante curetas especiales curvadas o pinzas
girafas se remueve la estructura descripta bajo buena visión y óptima
hemostasia (fig.28). Debe ser una cirugía atraumática. Para esta
maniobra se recomienda el uso de endoscopios angulados (30,45 o 70grados) y
de punch cortantes circulares como el de la figura 29 (fig14 de fess stam).
La TC en sus cortes coronales y la endoscopía sirven para diagnosticar
estos casos (fig.30). También Bradley y Kountakis concuerdan que el agger
nasi muchas veces es la clave que hace fracasar la cirugía endoscópica
del SF (24).
“Uncapping de egg” de Stamberger (5) fue descripto durante el tercer
simposio internacional en FESS avanzado en 1995. Se explica de la siguiente
manera: en un corte sagital la transición de SF a receso frontal tiene
forma de reloj de arena, donde la cintura (estrictura) corresponde al ostium
frontal. Este reloj puede asemejarse a un huevo colocado en un sostenedor de
huevos (fig.31). Uno rompe el huevo y lo vacía, observa que la parte
inferior del mismo (capa del huevo) permanece en el sostenedor. Si uno da vuelta
esta situación puede asemejarse al receso frontal (fig.32). La parte
vacía del sostenedor sería el infundíbulo del SF. La parte
inferior con la cáscara del huevo sería el receso frontal (fig.33).
El procedimiento consiste en remover esa cáscara del receso frontal (fig.34).
Si uno tiene éxito las paredes del receso frontal no se traumatizarían
y el pasaje del receso frontal al SF vía el ostium está libre.
Según este autor, con este procedimiento sería muy raro tener
que recurrir al fresado del nasal beak.
Idealmente, luego de este procedimiento las paredes del receso frontal deben
estar cubiertas de mucosa. No debe traumatizarse de manera circular el ostium
porque terminará en estenosis. Debe cuidarse de no fracturarse el cornete
medio para prevenir la lateralización del mismo y de esta forma estenosando
el receso frontal. La mucosa donde se inserta el cornete medio debe permanecer
intacta. Si el cornete medio que desastibilizado puede crearse una sinequia
del mismo con el septo como muestra la figura 35. Los stents y los drenajes
no son de utilidad si la mucosa fue dañada o removida (5).
Sinusotomía Frontal Endoscópica
Aquellos pacientes que presentan patología avanzada en la TC (nivel hidroaéreo,
opacificación) y síntomas relacionados a sinusitis frontal requiere
el agrandamiento del ostium estenótico para aliviar los síntomas
(22). Tiene la ventaja de eliminar el problema sin las morbilidades de los abordajes
externos. Para ello se requiere de ópticas anguladas y de instrumental
especial para SF1 (fig.36). También se han diseñado microdebridadores
y drills especiales para traumatizar lo menos posible el receso frontal (25).
Si el ostium frontal no permite el pasaje de un explorador de 2mm o si se cree
que está estenótico, puede abrirse en dirección anterior
con una cureta, de esta manera se aleja de la cavidad craneal anterior. La cureta
se coloca por arriba del receso frontal, encima del techo de la eminencia nasal,
se rompe la pared posterior y superior de esta celdilla (fig. 37 y 38). El hueso
grueso que se encuentra en posición anterior se conoce como frontal beak
y dada la densidad del mismo puede requerirse del uso de drills o microdebridadores
(fig.39). Se debe evitar el contacto con la región posterior del anillo
del ostium frontal para evitar dañar la mucosa y por ende llevar a una
cicatriz circunferencial e incluso osteoneogénesis (1,22). Metson no
coloca rutinariamente stents o drenajes en la zona del ostium (22). Los restos
óseos se extraen con pinzas girafas.
Los autores insisten en la conocimiento adecuado de la anatomía frontal
y el cauteloso estudio preoperatorio de las TC (1,22). Actualmente, en algunos
centros, esta cirugía se lleva a cabo asistida por un navegador de imágenes
(1,27). Otros elementos a tener en cuenta en esta cirugía es una correcta
hemostasia, siempre ejercer presión en sentido anterior (de posterior
a anterior) y lateral (nunca medial), saber cuando cambiar a un procedimiento
combinado y un cuidado meticuloso en el postoperatorio con una limpieza adecuada(1).
Abordaje por endoscopía y por trepanación
Se utiliza en aquellos casos donde se encuentra una celdilla frontal tipo III o IV (Tabla I) dentro del SF. En estos casos debe abrirse el receso por vía endoscópica. Si no logra detectarse las paredes de la celdilla frontal se realiza un trepanación de 4,5mm para obtener una mejor visualización y se procede a la resección de las paredes de dicha celdilla (fig.40)(1).
Lothrop intranasal modificada – Técnica de Draf
Draf desarrolló un estudio en 389 pacientes para describir esta técnica intranasal para restablecer el drenaje del SF. Dicho drenaje se obtiene resecando las celdillas etmoidales y el receso forntal junto con una parte medial de SF de acuerdo al proceso patológico. Es una de las vías más amplias de drenaje existiendo 3 estadíos (1) (Tabla V).
Sinusotomía Frontal Tipo Draf I (28,29)
Consiste en la remoción de la patología obstructiva inferior
al ostium frontal. Se resecan las celdillas etmoidales anterosuperiores que
obstruyen el receso frontal sin alterar el ostium frontal interno, lo expone.
En un estudio retrospectivo del autor (29) se evaluó 132 pacientes con
un seguimiento postoperatorio de 5 años. Cuarenta y dos pacientes tenían
una sinusotomía tipo I, 43 tipo II y 47 tipo III. El estudio endoscópico
mostró una mucosa normal en 56-67%. No hubo recurrencias de complicaciones
orbitarias o endocraneales. El éxito operatorio fue de 83,4% para el
tipo I, 83,7% para el tipo II, 89,4% para el tipo III.
Este tipo de sinusotomía está indicada para restablecer el drenaje
del SF cuando la historia clínica, el exámen físico y la
TC sugiere que la sinusitis forntal crónica es consecuencia de la obstrucción
del tracto de salida a nivel del receso frontal. Comienza con la movilización
del cornete medio. Si el cornete se encuentra bulloso o polipoideo se realiza
un turbinoplastia media. Se reseca totalmente el proceso uncinado. La bulla
etmoidal puede preservarse o no dependiendo del caso. Si existen otros senos
patológicos se tratarán y se deja para lo último el SF.
Se resecan las celdillas anteriores del receso frontal. El ostium forntal se
deja intacto.
Puede realizarse esta técnica utilizando microscopía con lentes
de 250-300mm con espéculo autoestático o por medio de endoscopios
angulados.
Sinusotomía
Frontal Tipo Draf II(28)
Esta técnica
consiste en agrandar el drenaje del SF o del CNF. Draf tipo IIA es la remoción
de las celdillas etmoidales que protruyen dentro del SF, lo que fue descripto
bajo el término “Uncapping the egg” descripto por Stamberger
(5). Draf tipo IIB es la resección del piso del SF entre la lámina
papirácea y el tabique nasal para proveer de una mayor apertura (fig.41).
Este tipo de técnica se realiza si la historia, exámen físico
y TC sugieren una sinusitis frontal complicada o como revisión de una
sinusotomía tipo I fallida que presenta patología sinusal significativa
como cicatrización amplia, pólipos y secreción viscosa.
El procedimiento tipo II se recomienda para senos frontales con un diámetro
antero-posterior amplio (anticipando un neo-ostium con un diámetro de
5mm o más), espina nasal interna hipoplásica y un extenso etmoides.
En los casos de SF con un diámetro A-P pequeño, una espina nasal
interna hiperplásica o un etmoides estrecho y en casos de revisión
luego de haber realizado un drenaje tipo II, un tipo III se recomienda. También
se recomienda utilizar el tipo III en poliposis severa o para remover osteomas,
papilomas invertidos que involucra poco al SF y en casos seleccionados de fractura
del SF limitados. Puede según este autor reducirse fracturas de la pared
postero-inferior que involucre o no el techo etmoidal, incluso puede realizarse
plásticas de duramadre endonasales en casos de un extenso diámetro
A-P.
Para realizar estas técnicas resulta beneficioso el uso de navegación
por imágenes. Además es importante considerar que la apertura
más amplia que se realiza en la tipo IIB requiere el uso de tornos y
punchs.
También el autor (28) aclara que en los casos de revisión puede
ser necesaria la exposición del saco lagrimal para una orientación
anatómica. En ambos tipos es esencial la conservación de toda
la mucosa que sea posible.
Sinusotomía Frontal Tipo Draf III– Lothrop modificada (22,28,36,39)
Este tipo
de procedimiento está indicado luego del fracaso de una previa sinusotomía
tipo II o una cirugía de Lynch anterior, papilomas invertidos limitados
y casos seleccionados de trauma. Se trata de un abordaje intranasal utilizando
microscopio y torno para remover el piso del SF, el septo nasal superior y el
septo interfrontal (fig.42). Close et al y Gross (31) describen un técnica
similar pero utilizando endoscopios para crear una gran apertura. Se informó
un tasa de éxito para esta técnica del 80% y parece ser más
efectiva cuando se realiza de manera bilateral. Aunque la técnica obliterativa
tiene un solo un 10% de fracasos (lothrop modificada 20%) algunos autores prefieren
seguir utilizando la técnica tipo III debido a su baja morbilidad comparada
con el abordaje externo.
Técnicamente es muy demandante debido a la estrecha anatomía del
receso frontal, la angulación de los endoscopios y las secuelas de las
cirugías previas. Se procede a la apertura de la pared anterior del receso
frontal hasta identificar el ostium frontal. Se reseca la parte anterior y superior
del ostium. En definitiva la técnica de Draf tipo IIB permite una apertura
inicial del sector lateral del piso frontal. Se reseca 2 a 3 cm rectangular
de septo nasal superior en la unión del cartílago cuadrangular
y la porción perpendicular del etmoides, se reseca la parte medial del
piso frontal (fig 43).
Luego de realizado esto, el triangulo de hueso formado por el piso frontal anterior
(referido por May (32) como beak) en la línea media se remueve con fresado
para obtener la máxima ventilación del seno. En casos especiales
la identificación de la fibras olfatorias más anteriores sirven
como límite posterior de la sinusotomía para evitar la perforación
de la cribiforme.
Para algunos autores como Wormald (38) estas técnicas endoscópicas
modificadas de Lothrop son una alternativa viable para la revisión de
casos sintomáticos donde fue realizado una cirugía osteoplástica
y presentan un mucocele en el seno frontal (40).
Los autores que describen estas técnicas utilizan taponaje por 3 a 7
días para hemostasia, humedecer la herida y para promover la reepitelización.
Aquellos que utilizan stents lo dejan por 6 meses y reportan una alta tasa de
éxito tras extensas cirugías endonasales (37) (fig.44). Sin embargo,
el uso de stents como sus indicaciones continua siendo controversial.
Abordaje por endoscopía y por técnica osteoplástica
Se utiliza en los casos de patología similar a la combinación de endoscopía y trepanación pero cuando la trepanación no es suficiente para dicho tratamiento o la patología es muy grande y se necesita de una mayor incisión externa. Se remueve la patología por la técnica osteoplástica y se abre el receso vía endoscópica1.
Cranialización
La cranialización consiste en la remoción de la tabla posterior
del seno frontal. Es un procedimiento que se desaconseja utilizar siendo muy
precario y no respetando la fisiología rinosinusal. Omite por completo
el receso frontal y, a largo plazo, lleva a las mismas complicaciones asociadas
a la obliteración osteoplástica. El pericráneo remanente
puede dar a la formación de un mucocele1.
Algunos autores (34) recomiendan este procedimiento para las fracturas múltiples
del SF o para fracturas que involucran ambas tablas.
Cuidados Postoperatorios ( 22,28)
Este punto es de especial importancia en este tipo de cirugía para obtener
éxito en los resultados. Los objetivos del postoperatorio son promover
la curación de la mucosa y mantener la permeabilidad del ostium previniendo
la cicatrización.
Algunos autores indican utilizar antibióticos por una semana. Otros lo
utilizan si existe sinusitis aguda. Luego de la extracción del taponaje
el paciente comienza con irrigaciones de solución salina nasales. Ëstas
permiten la humidificación nasal y la limpieza atraumática. Restos
y costras que obstruyan el drenaje o impidan la ventilación nasal se
extraen durante la primer semana bajo visión endoscópica cuidando
de no dañar el tejido de regeneración. Lo ideal es que la nariz
no debería sangrar luego de la curación. Debe limpiarse de secreciones
el área del receso frontal. Cualquier tipo de adhesión temprana
deberá ser dividida con una cánula o pinza. Aquellos pacientes
que presentan exposición del hueso durante el postoperatorio las limpiezas
se prolongarán por más tiempo.
Los pacientes pueden aplicarse corticoides tópicos para reducir el edema
postoperatorio y acelerar el proceso de curación. Pueden usarse hasta
que la mucosa esté sana, por 6 meses o incluso en algunos casos por años.
El uso de corticoide sistémico queda para pacientes con poliposis nasal
recurrente, asma e intolerancia a la aspirina.
Navegación por imágenes en la cirugía del seno frontal
A mediados de los años 90´ comenzó la aplicación
de la navegación por imágenes en la cirugía sinusal. Esta
tecnología provee de una ubicación anatómica durante la
cirugía brindando mayor seguridad y eficacia principalmente en cirugías
complejas e intrincadas como lo es la cirugía del seno frontal (22).
Los espacios estrechos del receso frontal y la proximidad de la órbita
y la base de cráneo demandan alto grado de precisión técnica
dejando poco margen de error (fig.45 y 46). Este tipo de tecnología ofrece
la posibilidad de disminuir las complicaciones intraoperatorias y mejorar los
resultados clínicos. El margen de error descripto actualmente va de 2mm
al comienzo de la cirugía llegando a 1mm al finalizar el procedimiento
(27). Además, estos sistemas pueden utilizarse tanto para cirugái
endoscópica como para abordajes externos al SF mejorando la tasa de complicaciones
incluso de estos últimos (33).
Hoy día los cirujanos rinosinusales concuerdan que este dispositivo resulta
extremadamente beneficioso en los casos avanzados y en cirugía de revisión
del SF, tanto para el planeamiento preoperatorio como para la localización
intraoperatoria de la compleja anatomía de drenaje del SF. Por último
Sindwani aclara que el uso de esta tecnología NO sustituye en absoluto
un adecuado entrenamiento quirurgico y un conocimiento minucioso de la antomía
rinosinusal (27).
Conclusiones
No cabe duda que los adelantos tecnológicos que trajeron el uso de la
endoscopía en los campos operatorio han revolucionado la cirugía.
La tendencia actual a la cirugía mínimamente invasiva es un hecho
y el tratamiento de los senos paranasales entra dentro de este grupo.
El abordaje al seno frontal requiere un arduo entrenamiento en cirugía
endoscópica con un certero conocimiento de la anatomía endonasal
y sus variantes anatómicas. La selección de la técnica
a emplear de acuerdo a la patología del paciente y los estudios preoperatorios
de imágenes deben ser los primeros pasos para un resultado exitoso. Como
dice el dicho enunciado anteriormente debe hacerse lo menos posible pero todo
lo necesario para curar de enfermedad al seno frontal.
Actualmente siguen vigentes algunos abordajes externos al seno como ser la trepanación
o la técnica osteoplástica. Dichas técnicas tienen indicaciones
precisas y cada vez son utilizadas en menor medida. Sin embargo, el cirujano
rinosinusal debe estar capacitado para acceder a estos abordajes cuando sea
necesario, incluso en medio de una cirugía endoscópica (abordajes
combinados).
En centros de alta complejidad de los países desarrollados se está
empleando la navegación por imágenes. Dicho avance tecnológico
es considerada un herramienta muy útil para este tipo de cirugía
pero es solo una herramienta más y no debe reemplazar el conocimiento
anatómico de los cirujano dedicados a este apasionante tema.
Anexo I - TABLAS
Tabla I. Clasificación de Bent y Kuhn para las celdillas frontales.
| Tipo I | Celdilla frontoetmoidal solitaria arriba de la celda de agger nasi, pero debajo del SF. |
| Tipo II | Fila de celdillas etmoideofrontales en el receso frontal arriba de la celda de agger nasi, pero debajo del SF. |
| Tipo III | Celdilla única grande que invade el seno frontal. |
| Tipo IV | Celdilla frontal aislada dentro del seno frontal. |
Tabla II. Complicaciones Intraoperatorias en cirugía osteoplástica
Complicación |
Número
(%) |
| Lesión de la periórbita | 16 (19,5%) |
| Ceguera | 0 |
| Fractura no intencional de la pared anterior del SF | 16 (19,5%) |
| Colgajo ósea muy pequeño | 7 (8,5%) |
| Colgajo óseo muy grande con exposición de duramadre | 5 (6%) |
| Lesión de duramadre | 8 (9,8%) |
Tabla III. Comparación de los abordajes externos al SF.
| Abordaje | Paredes Resecadas | Comentario |
| Reidel (1898) | Remoción completa de la pared anterior del SF | Deformación frente. Bueno para pequeños SF cuando sea imposible crear un colgajo osteoperióstico y en casos de osteomielitis de la tabla anterior. |
| Killian (1903) | Piso SF y pared anterior (preservación ridge supraorbitario); etmoidectomía | Deformidad de la frente, reconstrucción más sencilla que la de Reidel pero lo mismos problemas que Lynch |
| Lynch (1921) | Piso SF, parte de lámina papirácea, etmoidectomía | Al remover la pared lateral la órbita se prolapsa medialmente. No provee un acceso fácil al ostium natural. |
| Osteoplástica (Bergara-Tato) 1953 | No hay resección de paredes sino que rebate colgajo osteoperióstico anterior | Excelente exposición. Puede requerir extensas incisiones. Con o sin obliteración dependiendo la patología. Con obliteración difícil seguimiento mediante imágenes. |
Tabla IV. Procedimientos actuales sobre el SF ordenados de una manera gradual.
| Disección del receso frontal |
| Sinusotomía Frontal Endoscópica |
| Endoscopía + Trepanación |
| Lothrop Intranasal modificado (Draf) |
| Endoscopía + Osteoplástica |
| Obliteración con Técnica Osteoplástica |
Tabla V. Drenaje endonasal del Seno Frontal según Draf y según May y Schaitkin28
| Clasificación Draf | Abordaje CNF May | Cirugía |
| I | I | Etmoidectomía anterior con drenaje del SF sin tocar el tracto de salida del seno. |
| II A | II | Remoción de las celdillas etmoidales que protruyen dentro del SF (“uncapping the egg”) creando una abertura entre el cornete medio medialmente y la lámina papirácea lateralmente. |
| B | III | Remoción del piso del SF entre el septo nasal medialmente y la lámina papirácea lateralmente (fig. 41). |
| III | IV | Drenaje tipo II en ambos lados y extracción de la parte superior del tabique nasal y la porción baja del septo del SF (fig.42). |
Anexo II - FIGURAS

Fig1. Figura que muestra la antomía de los senos frontales.
Extraído de Jacobs, J. 100 years of Frontal Sinus Surgery. Laryngoscope
1997;suppl 107(11):1-36.

Fig.1 Esquema que muestra el receso frontal y las estructuras
adyancentes.
Extraído de Kennedy, D. Cap 22. Cirurgia do Seio Frontal. En: Doencas
dos Seios Paranasais. Sao Paulo. Ed: Revinter, 2004. p:281-302.

Fig2. Vista interna de la pared lateral de la cavidad nasal.
Se observa el seno frontal, el conducto nasofrontal y la relación con
el infundíbulo etmoidal y la apófisis unciforme.
Extraído de Jacobs, J. 100 years of Frontal Sinus Surgery. Laryngoscope
1997;suppl 107(11):1-36.

Fig.3 Corte coronal de TC que muestra celdilla de agger nasi
y celdillas etmoidales anteriores (flechas)
asociada a una sinusitis frontal (asterisco).
Extraído de Jacobs, J. 100 years of Frontal Sinus Surgery. Laryngoscope1997;suppl
107(11):1-36.

Fig.4 TC corte sagital. Se observa la obstrucción del
receso frontal a expen sas de las celdillas etmoidales y del agger nasi.
En: Jacobs, J. 100 years of Frontal Sinus Surgery. Laryngoscope 1997;suppl 107(11):1-36.

Fig.5 TC que muestra celdilla etmoideofrontal en el lado izquierdo
empujando el seno frontal lateralmente y estrechando el ostim frontal (K3).
Una celdilla etmoideofrontal medial (flecha gris) a la derecha empuja al seno
medialmente (celdilla septal intersinusal, K3). Ver Tabla I. Clasificación
de Khun.
En: Wormald, PJ. The agger nasi cell: The key to understanding the anatomy of
the frontal recess. Otolaryngology-Head and Neck Surgery 2003;129(5):497-507.

Fig.6. Celdilla frontal tipo IV de Khun. En: Kennedy, D. Cap
22. Cirurgia do Seio Frontal. En: Doencas dos Seios Paranasais. Sao Paulo. Ed:
Revinter, 2004. p:281-302.

Fig.7 Variantes anatómicas de la inserción de
la apófisis unciforme. A: a la pared lateral. B: a la lámina cribosa.
C: al cornete medio. En: Stammberger, H. Uncapping the egg. The endoscopic approach
to frontal recess and sinuses. FESS.

Fig.8
En: Stammberger, H. Uncapping the egg. The endoscopic approach to frontal recess
and sinuses. FESS.

Fig.9 Esquema que muestra la circulación fisiológica
del moco en el SF. En: Kennedy, D. Cap 22. Cirurgia do Seio Frontal. En: Doencas
dos Seios Paranasais. Sao Paulo. Ed: Revinter, 2004. p:281-302.
Fig.10 Trepanación del SF e identificación del
ostium frontal vía endonasal
Fig.11 Zona de perforación en la trepanación
del SF.
En: Enciclopedie Cirugía ORL. cirugía del seno frontal para lesiones
no traumáticas ni tumorales. E-46-160

Fig.12 Incisión supraorbitaria. Extraído de:
Loré. Los senos y el maxilar superior.
En: Cirugía de cabeza y cuello. cap 5. Panamericana. 3 ed. 1990. p: 134-179.

Fig.13. Fresado tabla anterior. Extraído de: Loré.
Los senos y el maxilar superior. En: Cirugía de cabeza y cuello. cap
5. Panamericana. 3 ed. 1990. p: 134-179.
Fig.14 Catéter para drenaje externo. Extraído
de: Loré. Los senos y el maxilar superior. En: Cirugía de cabeza
y cuello. cap 5. Panamericana. 3 ed. 1990. p: 134-179.
Fig. 15 Incisión de Lynch. Extraído de: Loré.
Los senos y el maxilar superior. En: Cirugía de cabeza y cuello. cap
5. Panamericana. 3 ed. 1990. p: 134-179.

Fig.16 Ligadura de arteria etmoidal anterior y posterior.
Extraído de: Loré. Los senos y el maxilar superior.
En: Cirugía de cabeza y cuello. cap 5. Panamericana.
3 ed. 1990. p: 134-179.

Fig. 17 Se elimina el hueso delimitado por la línea
punteada.
Extraído de: Loré. Los senos y el maxilar superior. En: Cirugía
de cabeza y cuello. cap 5. Panamericana. 3 ed. 1990. p: 134-179.
Fig.18 Colocación tubo intranasal.
Extraído de: Loré. Los senos y el maxilar superior. En: Cirugía
de cabeza y cuello. cap 5. Panamericana. 3 ed. 1990. p: 134-179.

Fig.19 Incisiones que pueden realizarse en el abordaje osteoplástico.
Superciliar, bicoronal y en ala de mariposa. Extraído de: Loré.
Los senos y el maxilar superior. En: Cirugía de cabeza y cuello. cap
5. Panamericana. 3 ed. 1990. p: 134-179 y de Enciclopedie Cirugía ORL.
cirugía del seno frontal para lesiones no traumáticas ni tumorales.
E-46-160

Fig.20 Marcado del seno frontal mediante placa radiográfica.
Extraído de: Loré. Los senos y el maxilar superior. En: Cirugía
de cabeza y cuello. cap 5. Panamericana. 3 ed. 1990. p: 134-179 y de Weber,
R. Draf, W. Osteoplastic Frontal Sinus Surgery Surgery With Fat Obliteration:
Technique and Long-Term Results Using Magnetic Resonance Imaging in 82 Operations.
Laryngoscope 2000;110:1037-1044.

Fig. 21 El borde inferior queda intacto sirviendo como “bisagra”
de la tabla anterior.
En: Tato, JM. Surgical Treatment of The Frontal Sinus by the External Route.
Laryngoscope 1954;64:504-21.
Fig. 22 y 23 Utilización de sierra Stryker para apertura
de tabla anterior junto con osteótomo.
Extraído de: Loré. Los senos y el maxilar superior. En: Cirugía
de cabeza y cuello. cap 5. Panamericana. 3 ed. 1990. p: 134-179.
Fig. 24 Obliteración con grasa abdominal. Fig.
25 Cierre meticuloso del periostio.
Extraído de: Loré. Los senos y el maxilar superior. En: Cirugía
de cabeza y cuello. cap 5. Panamericana. 3 ed. 1990. p: 134-179.
Fig.26 Disección del receso frontal. Fosa nasal derecha.
Apertura del agger nasi para agrandar la entrada al receso frontal. En: Metson,
R. Endoscopic treatment of frontal sinusitis. Laryngoscope 1992;102:712-6.
Fig.27 Esquema que muestra cureta durante una disección
del receso frontal, debe dirigirse siguiendo una dirección posterior
a anterior. Extraído de : Metson, R. Endoscopic surgery for frontal sinusitis-
a graduated approach. Otolaryngol Clin N Am. 2004;37:411-422.

Fig. 28 Extracción de la delagada cobertura ósea
“cap of the egg” con pinzas girafas.
En: Stammberger, H. Uncapping the egg. The endoscopic approach to frontal recess
and sinuses. FESS.
Fig.29 En: Stammberger, H. Uncapping the egg. The endoscopic
approach to frontal recess and sinuses. FESS
Fig.30 TC corte coronal. Hallazgo postoperatorio. A la izquierda
del paciente una capa ósea de una celdilla de agger nasi no fue resecada
resultando en una sinusitis frontal recurrente. En: Stammberger, H. Uncapping
the egg. The endoscopic approach to frontal recess and sinuses. FESS.

En: Stammberger, H. Uncapping the egg. The endoscopic approach to frontal recess
and sinuses. FESS.

Fig. 34 Resección del remanente de la “capa del
huevo” del receso frontal para alcanzar el ostium frontal.
En: Stammberger, H. Uncapping the egg. The endoscopic approach to frontal recess
and sinuses. FESS.
Fig. 35 Estabilización del cornete medio mediante la
escarificación de dos pequeños sitios opuestos para que puedan
adherirse. En: Stammberger, H. Uncapping the egg. The endoscopic approach to
frontal recess and sinuses. FESS.

Fig. 36 Instrumental para cirugía endoscópica
de SF. Exploradores y pinzas girafas.
En: Kennedy, D. Cap 22. Cirurgia do Seio Frontal. En: Doencas dos Seios Paranasais.
Sao Paulo. Ed: Revinter, 2004. p:281-302.
Fig. 37 Con una curtea de 90grados sobre el techo de la eminencia
nasal se rompe las paredes posterior
y superior.
En: Kennedy, D. Cap 22. Cirurgia do Seio Frontal.
En: Doencas dos Seios Paranasais. Sao Paulo.
Ed: Revinter, 2004. p:281-302.

Fig.38
Sinusotomía frontal con cureta.
En: Metson, R.Endoscopic treatment of frontal sinusitis.Laryngoscope1992;102:712-6.

Fig.39 Sinusotomía frontal utilizando drill para agrandar
ostium frontal. Extraído de: Metson, R.
Clinical outcome of endoscopic surgery for frontal sinusitis. Arch Otolaryngol
Head Neck Surg 1998;124:1090-96.

Fig.40 Abordaje combinado (trepanación y endoscopía).
En: Kennedy, D. Cap 22. Cirurgia do Seio Frontal.
En: Doencas dos Seios Paranasais. Sao Paulo.
Ed: Revinter, 2004. p:281-302.

Fig.41 Vista endoscópica con resección con técnica
de Draf IIB. Línea punteada. FO: ostium frontal. NS: septo nasal. AEA:
Arteria etmoidal anterior. MT: cornete medio.
En: Weber, R. Draf, W. Modern Concepts in Frontal Sinus Surgery.
Laryngoscope 2001 Volume 111(1):137-146.

Fig.42 Vista coronal esquemática. Técnica de
Draf III. Sombreado: áreas a resecar. FS: seno frontal.
En: Weber, R. Draf, W. Modern Concepts in Frontal Sinus Surgery.
Laryngoscope 2001 Volume 111(1):137-146.

Fig. 43 Draf tipo III. Resección de la parte alta del
septo nasal permitiendo la visualización para el drilado contralateral.
También se reseca septo interfrontal y se abre el seno frontal contralateral.
En: Metson, R. Clinical outcome of endoscopic surgery for frontal sinusitis.
Arch Otolaryngol Head Neck Surg 1998;124:1090-96.
Fig.44 Rains Frontal Sinus Stent®. En: technique for insertion
of rains frontal sinus stent by b. manrin rains iii, m.d., f.a.c.s

Fig.45 Set craneal y explorador de un sistema de navegación
por imágenes basado en óptica (infrarojo) de Medtronic Xomed®.
En: Sindwani, R. Image-Guided Frontal Sinus Surgery. Otolaryngol Clin N Am 2005;38:461-471.
Fig.46 Vista intraoperatoria de una sinusotomía endoscópica
guiada por imágenes tipo III de Draf.
En: Sindwani, R. Image-Guided Frontal Sinus Surgery. Otolaryngol Clin N Am 2005;38:461-471.
Referencias bibliográficas
1) Kennedy, D. Cap 22. Cirurgia do Seio Frontal. En: Doencas dos Seios Paranasais.
Sao Paulo. Ed: Revinter, 2004. p:281-302.
2) Hassan Ramadan. History of Frontal Sinus Surgery. Arch Otolaryngol Head Neck
Surg 2000; 126: 98-99.
3) Van Cauwenberge, P. Anatomy and physiology of the nose and the paranasal
sinuses. Immunol Allergy Clin N Am. 2004;24:1-17.
4) Rouvière, H. Anatomía Humana. Tomo I. 9na ed. Masson. 1994.
Pag 340-1
5) Stammberger, H. Uncapping the egg. The endoscopic approach to frontal recess
and sinuses. FESS.
6)Stammberger HR, Kennedy DW. Paranasal sinuses: Anatomic terminology and nomenclature.
The Anatomic Terminology Group. Ann Otol Rhinol Laryngol (Supl) 1995;167:7-16.
7) Wormald, PJ. The agger nasi cell: The key to understanding the anatomy of
the frontal recess. Otolaryngology-Head and Neck Surgery 2003;129(5):497-507.
8) Sprekelsen, M. Bases anatómicas de las fosas nasales y de los senos
paranasales. En: Cirugía Endoscópica Nasosinusal. Cap 1. 2da ed.
2001.
9) Cummings, C. Primary Sinus Surgery. Chapter: 61. En: Otolaryngology Head
and Neck Surgery. Vol 2. 3ed. 1998. p:1145-1172.
10)Murr, A. Contemporary indications for external approaches to the paranasal
sinuses. Otolaryngol Clin N Am 2004;37:423-434.
11)Loré. Los senos y el maxilar superior. En: Cirugía de cabeza
y cuello. cap 5. Panamericana. 3 ed. 1990. p: 134-179.
12) Jacobs, J. 100 years of Frontal Sinus Surgery. Laryngoscope 1997;suppl 107(11):1-36.
13) Tato, JM. Surgical Treatment of The Frontal Sinus by the External Route.
Laryngoscope 1954;64:504-21.
14) Enciclopedie Cirugía ORL. cirugía del seno frontal para lesiones
no traumáticas ni tumorales. E-46-160
15) Kew, J. Multiplanar Reconstructed Computer Tomography Images Improves Depiction
and Understanding of the Anatomy of Frontal Sinus and Recess. Am J Rhinol 2002;16(2):119-123.
16) Hardy, JM. Osteoplastic frontal sinusotomy: an analysis of 250 operations.
Ann Otol Rhinol Laryngol 1976;85(4 part 1):523-32.
17) Lisete Pessoa de Oliveira Fobe. Cirurgia de osteoma de Seio Frontal. Arq
Neuropsiquiatr 2002;60(1):101-105.
18) Weber, R. Draf, W. Osteoplastic Frontal Sinus Surgery Surgery With Fat Obliteration:
Technique and Long-Term Results Using Magnetic Resonance Imaging in 82 Operations.
Laryngoscope 2000;110:1037-1044.
19) Seiden, A. Frontal Sinus Surgery: The State of the Art. American Journal
of Otolaryngology 1998;19(3):183-193.
20) Sousa, A. Importancia quirúrgica de la celdilla etmoidal del agger
nasi. En: Revisión de temas.
21) Cummings: Otolaryngology: Head and Neck Surgery, 4th ed. 2005. p:1268-1273.
22) Metson, R. Endoscopic surgery for frontal sinusitis- a graduated approach.
Otolaryngol Clin N Am. 2004;37:411-422.
23) Metson, R. Endoscopic treatment of frontal sinusitis. Laryngoscope 1992;102:712-6.
24) Bradley, D. The role of agger nasi air cells in patients requiring revision
endoscopic frontal sinus surgery. Otolaryngol Head Neck Surg 2004;131:525-7.
25) Blokmanis, A. A new drill for frontal sinus surgery. Laryngoscope 2000;110:168-170.
26) Metson, R. Clinical outcome of endoscopic surgery for frontal sinusitis.
Arch Otolaryngol Head Neck Surg 1998;124:1090-96.
27) Sindwani, R. Image-Guided Frontal Sinus Surgery. Otolaryngol Clin N Am 2005;38:461-471.
28) Weber, R. Draf, W. Modern Concepts in Frontal Sinus Surgery. Laryngoscope
2001 Volume 111(1):137-146.
29) Draf, W. Current aspects of frontal sinus surgery. I: Endonasal frontal
sinus drainage in inflammatory diseases of the paranasal sinuses. HNO 1995 Jun;43(6):352-7.
[abstract].
30) Weber, R. Current aspects of frontal sinus surgery. II: External frontal
sinus operation--osteoplastic approach. HNO 1995 Jun;43(6):358-63. [abstract].
31) Close, L. Endoscopic resection of the intranasal frontal sinus floor. Ann
Otol Rhinol Laryngol 1994;103:952-8.
32) May M, Schaitkin B. Frontal sinus surgery: endonasal drainage instead of
an external osteoplastic approach. Operative Techniques in Otolaryngology—Head
and Neck Surgery 1995; 6: 184–192.
33) Sindwani, R. Impact of image guidance on complications during osteoplastic
frontal sinus surgery. Otolaryngol Head Neck Surg 2004;131:150-5.
34) Constantinidis, J. Cranialization of the frontal sinus. Indications, technique
and results HNO 2000 May;48(5):361-6. [abstract]
35) Weber, R. Magnetic resonance imaging following fat obliteration of the frontal
sinus. Neuroradiology2002Jan;44(1):52-8.
36) Sonnenburg, R. Revision Endoscopic Frontal Sinus Surgery. Curr Opin Otolaryngol
Head Neck Surg 2004;12:49-52.
37) Weber, R. The success of 6-month stenting in endonasal frontal sinus surgery.
ENT Journal 2000;79(12):930-941.
38) Wormald, P. Modified Endoscopic Lothrop as a Salvage for the Failed Osteoplastic
Flap with
Obliteration. Laryngoscope 2003;113:1988-1992.
39) Kikawada, T. Extended Endoscopic Frontal Sinus Surgery to Interrupted Nasofrontal
Communication Caused by Scarring of the Anterior Ethmoid. Arch Otolaryngol Head
Neck Surg 1999;125:92-96.
40) Langton-Hewer, C. Endoscopic sinus surgery rescue of failed osteoplastic
flap with fat obliteration. Curr Opin Otolaryngol Head Neck Surg 2005;13:45-49.
41) Friedman, M. Frontal sinus surgery: Endoscopic Technique and Preliminary
Results. Am J Rhinol 2000;14:393-403.