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Introducción
En
los últimos años, el desarrollo de lo que se ha denominado
Oxigenoterapia Hiperbárica ( OHB ) es un hecho avalado tanto por
el número de trabajos publicados ( en el MEDLINE de 1997 se superaron
las 300 referencias ), como por la extensa población tratada.
Podemos considerar a la OHB como un arma terapéutica imprescindible
en ciertas afecciones agudas, así como un importante coadyuvante
del tratamiento convencional de otros procesos de características
crónicas, contribuyendo a una más rápida resolución
de los mismos.
Metodología
La oxigenoterapia hiperbárica consiste en administrar oxígeno
al 100% (por mascarilla, casco o tubo endotraqueal) a un individuo al
que se ha sometido a una presión ambiental superior a las 1,3 atmósferas
absolutas, lo que se consigue en un recinto cerrado denominado CÁMARA
HIPERBÁRICA. Mediante este procedimiento terapéutico, y
en asociación con otras técnicas médico-quirúrgicas,
pueden tratarse las diversas afecciones agudas y crónicas que a
continuación expondremos.
Las sesiones pueden ser colectivas - varios pacientes al mismo tiempo-
o individuales, dependiendo de la enfermedad y de las condiciones del
paciente.
Durante la sesión, algunos pacientes pueden requerir la aplicación
de técnicas de soporte vital, como ventilación asistida,
bombas de perfusión, monitorización hemodinámica,
etc., para lo cual se deben adaptar las técnicas de enfermería
al ambiente hiperbárico.
El paciente está en todo momento acompañado por personal
facultativo entrenado y cualificado para solventar cualquier eventualidad.
La Cámara Hiperbárica consta de un cilindro de acero de
2,40 m. de diámetro externo y 12 metros de longitud dividido en
tres compartimientos comunicados por amplias puertas rectangulares de
180 x 90 cm.
El compartimiento colectivo permite el tratamiento a 25 pacientes sentados.
El compartimiento intermedio sirve de paso entre los compartimientos de
tratamiento y el exterior.
El compartimento individualizado permite la entrada de dos camillas o
6 asientos y está preparado para la asistencia con técnicas
de soporte vital avanzado. En caso de emergencia la Cámara Hiperbárica
puede adaptarse en escasos minutos para albergar hasta 10 camillas.
Los tres compartimentos disponen de música ambiental, tres sistemas
de intercomunicación entre ellos y con el cuadro de control, aire
acondicionado, sistema contraincendio por springlers que actúa
en modo automático o manual con activación tanto externa
como interna, y monitorización continua en tiempo real.
En todo momento se dispone de monitorización de la concentración
ambiental de oxigeno en los compartimentos de tratamiento y tomas para
la extracción de muestras aéreas.
En el compartimento colectivo y en el individualizado existen dos esclusas
de paso de servicio que permiten el intercambio con el exterior tanto
de medicinas como de equipamiento en general.
Todos los compartimentos cuentan con dos sistemas de iluminación
que permiten dos niveles de intensidad que facilitan la lectura a los
pacientes.
El control de la presurización durante el tratamiento se realiza
desde el cuadro de mandos, manipulado por un profesional con el título
de Operador de Cámara Hiperbárica, Instalaciones y Sistemas
de Buceo.
Para un mejor entendimiento de los fundamentos e indicaciones de la OHB,
vamos a razonar resumidamente los principios fisiológicos en que
se basa.
Principios
fisiológicos
1- Base fisiológica del empleo del oxigeno hiperbárico.
El
oxígeno es indispensable para el normal metabolismo celular. Los
tejidos corporales utilizan el oxígeno prácticamente para
todos los procesos bioquímicos, produciendo como resultado final
diferentes productos metabólicos.
El OXÍGENO HIPERBÁRICO u oxígeno administrado en
ambiente presurizado, actúa como un auténtico fármaco,
produciendo diferentes respuestas en función de las dosis y tiempos
de su administración.
Los mecanismos de acción en que se basa se pueden resumir en dos
aspectos principales:
a.- Relacionados
con la variación de la presión ambiental.
Por la Ley de Boyle Mariotte sabemos que, a temperatura constante, al
aumentar la presión sobre una masa gaseosa, ésta experimenta
una reducción proporcional de su volumen. En este efecto se basa
el tratamiento de aquellos accidentes en los que se origine un embolismo
gaseoso que pueden aparecer con la práctica del buceo (enfermedad
descompresiva, sobrepresión pulmonar) o con el empleo de maniobras
diagnósticas y/o terapéuticas (manipulación de
vías venosas centrales, laparoscopias diagnósticas o terapéuticas,
toracoscopias, incluso artroscopias, etc.).
En el caso de la enfermedad descompresiva se trataría de burbujas
de Nitrógeno; en el Síndrome de Sobrepresión Pulmonar
y en los embolismos aéreos iatrógenos, la naturaleza del
émbolo depende del gas problema. Pero en ambos casos al someter
al paciente a un aumento controlado de la presión ambiente se
consigue que el volumen del gas se reduzca de una manera inversamente
proporcional al incremento de presión ( Ley de Boile Matiotte
).
b.- Relacionados con el aumento de la cantidad de oxigeno disuelto en
el plasma.
Por la Ley de Henry sabemos que, a temperatura constante, cuando un
gas entra en contacto con un líquido, el gas tiende a disolverse
en el líquido en función de: la constante de disolución
del gas en el líquido, la presión a la que se encuentren
sometidos el gas y el líquido y el tiempo en que estén
en contacto.
Cuando se respira oxígeno con una FIO2 de 1 en una ambiente hiperbárico
se incrementa hasta en 23 veces la cantidad de oxígeno disuelto
en el plasma, con lo que los tejidos hipóxicos que reciban irrigación
sanguínea, aunque ésta sea escasa, pueden beneficiarse
de esta fuente de oxígeno necesaria para su metabolismo, con
lo que se restituyen los mecanismos de cicatrización, la neocolagenización,
la neovascularización etc.
Por otro lado sabemos que ciertos antibióticos como los aminoglucósidos
precisan de una tensión de oxígeno tisular superior a
40 mm de Hg para poder actuar en el foco de la infección, acción
que se facilita con la OHB.
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- Intoxicación por monóxido de carbono
El
monóxido de carbono es un gas que se produce principalmente por
la combustión incompleta de materiales hidrocarbonados, lo que
sucede en ambientes pobres en oxígeno o en aparatos de combustión
defectuosa (hornillos, calentadores, estufas o braseros sin ventilación,
en los gases de escape de los motores de explosión etc.)
La hemoglobina tiene una afinidad unas 240 veces superior por el monóxido
de carbono que por el oxígeno, y una vez formada la carboxihemoglobina
la unión es muy estable, creando situaciones de hipóxia
o de anoxia que pueden llevar al Coma y a la muerte. La vida media de
la Carboxihemoglobina cuando se respira aire es de 5 horas 35 minutos
y cuando se respira oxígeno al 100% disminuye a 2 horas. Sin embargo,
cuando se respira oxígeno al 100 % a 3 ATA en cámara hiperbárica,
la vida media de la carboxihemoglobina se reduce a 23 minutos, con lo
que disminuye considerablemente el tiempo de hipóxia o de anoxia.
Esta intoxicación es una indicación urgente de tratamiento
en cámara hiperbárica.
3 - Enfermedad descompresiva
Los
buceadores y los trabajadores en ambientes hiperbáricos necesitan
realizar, dependiendo del tiempo de permanencia en estos ambientes y de
la mezcla respiratoria empleada, unas paradas de descompresión
para eliminar el exceso de nitrógeno disuelto en sus tejidos.
Cuando por alguna razón no se realiza correctamente la descompresión
se producen émbolos de nitrógeno (Ley de Henry) que dependiendo
de la localización darán lugar a los síntomas de
la enfermedad descompresiva que pueden ser desde manifestaciones cutáneas,
osteomusculares, hasta patología neurológica medular o central,
a veces de muy mal pronóstico.
El único tratamiento médico capaz de resolver estas enfermedades
es la oxigenoterapia hiperbárica aplicando a los pacientes una
serie de tablas específicas de tratamiento con el doble fin de
aumentar la eliminación del nitrógeno y la oxigenación
de los tejidos hipóxicos.
4 - El síndrome de sobrepresión pulmonar y aeroembolismos.
Un ascenso brusco de la profundidad de trabajo del buceador puede producir
el llamado Síndrome de Sobrepresión Pulmonar que se caracteriza
por la rotura del parénquima pulmonar y/o de la pleura visceral
con el consiguiente neumotórax y/o neumomediastino, enfisema subcutáneo
y embolismo gaseoso, que puede acompañarse de sintomatología
neurológica, generalmente central.
El empleo de maniobras diagnósticas y/o terapéuticas en
las que podría darse la posibilidad de un embolismo gaseoso ( manipulación
de vías venosas centrales, endoscopias, etc.) son cada vez más
frecuentes con lo que el riesgo de esta patología es cada vez mayor.
La OHB actúa en sus dos vertientes: al principio, al aumentar la
presión se reduce el volumen del émbolo gaseoso, con lo
que este progresa en el vaso sanguíneo afecto y la obstrucción
de la circulación se desplaza a territorios más distales,
lo que permite reducir el área de isquemia. En un segundo momento
se facilita la redisolución del émbolo gaseoso por el mecanismo
de retrodifusión de los gases. Y en tercer lugar se incrementa
la oxigenación de los tejidos hipóxicos.
Volvemos a recordar que en estos dos casos la OHB es el tratamiento urgente
de elección.
5 - Sordera súbita
La vascularización del oído interno se lleva a cabo por
medio de la arteria auditiva interna, arteria que prácticamente
no tiene colaterales.
El mecanismo de producción aún no está totalmente
aclarado pero independientemente de que la causa sea inmunológica,
vascular, infecciosa, etc., parece que es la hipóxia del órgano
de corti lo que desencadena la sordera, a veces definitiva.
Existen muchos trabajos que demuestran que la OHB junto con la medicación
clásica puede ser de utilidad al aumentar la oxigenación
del órgano de corti por el efecto de multiplicar por 23 el oxígeno
disuelto en el plasma.
La sordera súbita se considera una urgencia médica que no
debe demorarse más de 5 días desde su aparición.
6 - Oclusión de la arteria central de la retina
La oclusión de la arteria central de la retina provoca la inmediata
ceguera del ojo afecto. En esta situación el aporte de oxigeno
a la retina se realiza a expensas de la escasa difusión del oxígeno
procedente de los vasos coroideos. Es fundamental mantener el máximo
aporte de oxígeno mientras dura la oclusión de la arteria
central de la retina.
Es una urgencia que requiere el tratamiento en OHB antes de las 48 horas.
7 - Gangrena gaseosa e infecciones necrotizantes de partes blandas
El Clostridium perfringens, agente productor de la gangrena gaseosa es
un bacilo anaerobio que produce varias exotoxinas entre las que se encuentra
la alfatoxina con un importante poder hemolítico que puede llevar
a una situación de hemólisis, shock séptico y de
muerte, independientemente de la mionecrosis, que es otra de las características
fundamentales de la enfermedad que puede desencadenar la gangrena del
miembro.
El OHB a 3 ATA se ha demostrado que provoca la esporulación del
Clostridium y bloquea la producción de alfatoxina, aumentando al
mismo tiempo la oxigenación de los tejidos hipóxicos.
En estos casos la OHB es una medida que coadyuva a la cirugía y
a la acción de los antibióticos. El protocolo de actuación
requiere un tratamiento individualizado en un ambiente hiperbárico
que permita la administración de ventilación mecánica
y las técnicas de soporte vital avanzado típicas de una
U.C.I. El primer día el paciente recibe 3 sesiones de OHB de 90
minutos a 3 ATA a intervalos de 8 horas, pasando el segundo y tercer día
a dos sesiones/diarias, y posteriormente y dependiendo de la evolución
se sigue con una sesión /día.
8
- Osteomielítis y osteoradionecrosis
Nos
referimos a las osteomielitis refractarias que mantienen a pesar del tratamiento
médico-quirúrgico correcto una persistencia de las fístulas
de más de tres o cuatro meses de evolución.
Las osteoradionecrosis son lesiones que asientan en tejidos postirradiados
en los que existe un serio compromiso hipóxico. Recordemos que
los protocolos de radioterapia de los tumores que asientan en el suelo
de la boca, lengua y cuello, son cada vez más agresivos, lo que
aumenta la posibilidad de que provoquen la necrosis del hueso y tejidos
adyacentes.
En ambas afecciones óseas, la OHB actúa aumentando la oxigenación
de estos tejidos hipóxicos, mejorando la biodisponibilidad de los
antibióticos a nivel local y acelerando el proceso de cicatrización.
9
- Injertos de difícil viabilidad y reimplantación de miembros
El
OHB mejora la neovascularización al incidir en el eje hipoxia-hiperoxia
que es el mecanismo más favorecedor de la neovascularización,
así como en el aporte de oxígeno a estos territorios en
principio comprometidos por la hipoxia.
10
- Pie diabético y retardos de cicatrización
La
diabetes es una enfermedad que produce una macro y microangiopatía
que desemboca en un compromiso vascular de las extremidades, generalmente,
inferiores, que obliga a revascularizaciones frecuentes. Muchas veces,
aunque se haya restituido de manera importante el flujo en los troncos
arteriales, la persistencia de la microangiopatía diabética
impide la cicatrización de las lesiones o incluso de las heridas
quirúrgicas. Estas lesiones tienden a crecer y a infectarse, y
a menudo acaban por complicarse, obligando a amputar la extremidad. En
ocasiones, las amputaciones siguen la " teoría del salchichón"
es decir, rodaja a rodaja, hasta llegar a las amputaciones supracondíleas,
etc.
Otro problema importante que afecta al paciente diabético es la
neuropatía diabética, en la que la alteración de
las sensibilidades central y periférica se acompaña de lesiones
como el mal perforante plantar, de difícil cicatrización,
y que pueden llegar a complicarse con la osteomielitis de los metatarsianos.
Pues bien, en estas enfermedades, la OHB permite aumentar la oxigenación
de los tejidos hipóxicos, favoreciendo la cicatrización
de los mismos y, por consiguiente, mejorando el cuadro metabólico
acompañante. Para prever la eficacia de este tratamiento, nos apoyamos
en un método diagnóstico objetivo, como es la valoración
de la " Presión Transcutánea de Oxígeno".
Se realiza una medición con un electrodo de Clark colocado en los
bordes de la herida; si se obtienen cifras superiores a 30 mm de Hg, se
repite la medición una vez que el paciente respira oxígeno
al 100% a una presión entre 2,2 y 2,5 ATA. Si tras esta segunda
medición se obtienen cifras entre 500 - 900 mm de Hg., podremos
comprobar que hemos aumentado significativamente la oxigenación
de dicho territorio, lo que nos hace ser optimistas sobre la viabilidad
del miembro afecto.
La verdad es que siendo una terapéutica muy bien tolerada y económica,
las ventajas que aporta son importantes, ya que disminuyen el número
de ingresos hospitalarios y reducen la morbilidad de estos pacientes.
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